¿Sabes por qué la unión europea retira los halógenos?

 

La unión europea aprobó en 2011 el Plan de Eficiencia Energética cuyo objetivo es avanzar hacia el abastecimiento de energía sostenible y la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero que son provocadas por la quema de combustibles fósiles. La meta es parar el cambio climático que avanza sin cesar.

A medida que vdibujoan avanzando en las investigaciones relacionadas con este tema, se van tomando medidas necesarias para que toda la población colabore con la causa y así poder avanzar más rápido hacia una vida más sostenible.

Pero ¿en qué afectan los focos halógenos y qué puede cambiar que los dejemos de usar? Este tipo de iluminación transforma la mitad de la energía que consume en calor y la otra mitad en luz. Solamente con esta información, ya podemos comprobar que el uso de halógenos no es eficiente en absoluto.

Todas las decisiones que se toman a gran escala e involucran a tanta gente, tienen que tener un margen de tiempo para que todos puedan aplicar las medidas necesarias. La unión europea ya había tomado la decisión de retirar las lámparas incandescentes y ahora retira también los halógenos del mercado. Los focos dejarán de comercializarse en el mes corriente pero las bombillas se podrán vender hasta el 2018 (cuando se calcula que se acabará el stock actual). Esta gran decisión supondrá un gran ahorro económico, disminuirá la pérdida de electricidad y avanzaremos hacia un sistema mucho más eficiente.

La intención es sustituir los focos por otros con tecnología LED, que suponen un ahorro de hasta el 80% de electricidad y son mucho más eficientes. Las ventajas para el medio ambiente son claras, pero ¿en qué afectan directamente al usuario? La bombilla es, de media, cinco veces más cara a la hora de comprarla, pero debemos conocer el ahorro en la factura que supone a largo plazo. La tecnología de iluminación LED transforma en luz el 98% de la energía que consume, mientras que sólo el 2% lo transforma en calor. Otra de las ventajas es que la vida útil de un dispositivo LED puede llegar a ser de 30.000 horas de duración, mientras que una bombilla estándar no llega a las 9.000 horas. Por último, destacamos que el tiempo de arranque de las LED es instantáneo, mientras que todas las otras se toman un tiempo para primero calentarse y después emitir luz.

Por lo tanto, si ponemos en una balanza los pros y contras del cambio propuesto por la unión europea, comprobamos que hay más ventajas que inconvenientes.

En SgARQ somos especialistas en eficiencia energética y la aplicamos tanto en las obras de nueva construcción como en reformas y rehabilitación energética. En posts anteriores ya dimos tips para reducir el consumo energético en la vivienda sin necesidad de realizar una gran obra o inversión.

Es importante que todos seamos conscientes para generar el cambio. Y tú, ¿te sumas?

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