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Temperatura y confort térmico

La temperatura y el bienestar térmico

La temperatura es un tema de conversación típico y todos hablamos de ella. Pero, ¿sabes qué es, cómo se mide y cómo nos afecta? ¿Qué diferencia hay entre la temperatura y el bienestar térmico?
La temperatura es un indicador de la cantidad de calor de un cuerpo o de la atmósfera. Para medirla, se utilizan sensores incorporados en termostatos que, por la facilidad de su fabricación, suelen medir la temperatura seca del aire. A pesar de ser lo normalizado, éste es un valor incompleto, ya que considera únicamente la pérdida de calor por convección pero no la pérdida por radiación.

La temperatura operativa es el concepto que se acerca más a la sensación térmica. En este caso, se incorpora como input la temperatura media radiante de las paredes y cerramientos por los que estamos rodeados, ya que éstos tienen una influencia directa en nuestro equilibrio o bienestar térmico.

Por ejemplo: si dentro de una envolvente hay una corriente de aire baja (velocidad<0,2 m/s) y la diferencia de temperatura entre techo y paredes comparada con la del aire también es baja (+-4ºC), se elimina el calor por convección y radiación a partes iguales. En cambio, si nos acercamos mucho a un muro, a pesar de no estar tocándolo, tendremos influencia directa por su temperatura.

Temperatura y confort térmico

Reglamento de Instalaciones Térmicas en los edificios

Es interesante tener en cuenta qué dice el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios RD 1027/2007 (RITE) respecto a este tema: temperatura y confort. Se consideran diferentes temperaturas según nuestra adaptación a cada período del año y la vestimenta que se suele usar en cada estación. En esta normativa, se establece que en las personas con actividad metabólica sedentaria (por ejemplo, trabajo de oficina), se conseguirá menos de un 10% de personas insatisfechas si cumplimos con las siguientes condiciones:

  1. 1. Generalmente, la cabeza suele estar más caliente que los pies. Aún así, el gradiente térmico entre un extremo y el otro de nuestro cuerpo no debería superar los 3ºC.

2. La temperatura del suelo tiene que estar comprendida entre los 19 y los 29ºC

3. Debido a la asimetría entre techos calientes y paredes frías, se puede generar un gran malestar en los usuarios. En las superficies acristaladas es difícil controlar estos valores, por lo que tampoco se recomienda permanecer en zonas próximas a los cerramientos incorporados en la envolvente del edificio.

Estabilidad térmica

Entonces, ¿qué es lo que estamos buscando con nuestros edificios? La clave está en la estabilidad térmica. Podemos conseguirla con ayuda de los criterios Passivhaus en los que el concepto de inercia térmica es uno de los pilares. Para ello, nos apoyamos en altos niveles de aislamiento tanto en la envolvente como en los cerramientos, las características térmicas de los huecos y la masa térmica de los materiales, cuya función es la de amortiguar la onda térmica exterior evitando que en el interior existan temperaturas extremas aún sin climatización.

Como ya habéis visto en otras entradas de nuesto Blog, otras estrategias para conseguir los niveles de bienestar térmico óptimos son la orientación de los huecos, sus dimensiones según la orientación, la colocación y dimensionado de los elementos que provocan sombra y, entre otros, la gestión automatizada.

Más allá del objetivo de conseguir unas condiciones de temperatura óptimas para nuestro confort, es importante considerar los efectos que puede tener sobre la salud el hecho de no estar en un ambiente cómodo. Si las condiciones térmicas no son favorables, se pueden producir dolores de cabeza, fatiga, pérdida de la capacidad de trabajo y concentración, irritabilidad y alteraciones cardíacas.

Y… ¿qué hay más importante que saber qué consecuencias tiene el confort térmico para nuestra salud? Bajo nuestro criterio, es crucial saber en qué punto estamos como sociedad a la hora de conseguir un bienestar general de toda la población. Para ello, tenemos que conocer qué pasa como norma. Te daremos un dato que te dejará helado: en España existen 12 millones de viviendas que no reúnen las condiciones suficientes que puedan garantizar el confort de los ocupantes. La parte positiva es que se puede implementar una rehabilitación energética que permitiría reducir las pérdidas de calor de esos hogares y mejorar la habitabilidad afectando directamente sobre el ahorro energético y el impacto de las emisiones en el medio ambiente.

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